(www.saludyciencias.com.ar / NB) Hace poco tiempo se descubrió un gen que sintetiza una proteína capaz de proteger al cerebro de algunos de los dañinos efectos metabólicos causados por la ansiedad y el estrés. Esto permitiría, en un futuro, desarrollar medicamentos capaces de prevenir estas situaciones.

El reciente descubrimiento de un gen que se encarga de dirigir la síntesis de una proteína cuya función es proteger al cerebro de los efectos que desencadenan la ansiedad y el estrés, abre las puertas a la medicina para que se pueda pensar en sintetizar en pocos años- una vacuna capaz de actuar contra estos dos enemigos número uno de la salud.

La revista "Proceedings" de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (PNAS), publicó el descubrimiento, realizado por parte de un grupo de genetistas del prestigioso Instituto Cajal de Madrid, de un gen que codifica (sintetiza) un compuesto conocido como adrenomedulina.

Para llegar a este importante hallazgo, el equipo, encabezado por el doctor Alberto Martínez, llevaron a cabo un estudio en ratones , en el que comprobaron que aquellos individuos a los que se había suprimido este gen del sistema nervioso central se movían más que sus hermanos normales. Los animales modificados genéticamente tenían más ansiedad y presentaban movimientos estereotipados, característicos de los trastornos obsesivo-compulsivos.

Los científicos tuvieron que perfeccionar sus técnicas usuales para este trabajo, porque que en la mayoría de los casos la eliminación completa del gen de la adrenomedulina en ratones provoca la muerte de los embriones a los 14 días de vida intrauterina. Para evitarlo, eliminaron el gen del sistema nervioso central y lo dejaron intacto en el resto del organismo, lo que exigió la utilización de complejas técnicas de ingeniería genética.

Los científicos utilizaron una batería de pruebas de comportamiento para entender el funcionamiento del cerebro de los ratones a los que les faltaba la adrenomedulina. Los resultados obtenidos indican que la ausencia de este gen hace que las neuronas de áreas bien delimitadas del cerebro tengan una estructura plasmática más rígida (hay que pensar que una célula es, básicamente, líquida), lo que tiene consecuencias perjudiciales en el comportamiento animal. El trabajo demostró que los animales que carecen de adrenomedulina cerebral son mucho más sensibles a los agentes que dañan el cerebro.

¿HACIA UNA VACUNA CONTRA EL ESTRÉS?

Ya los investigadores habían descrito con anterioridad que el cerebro en condiciones normales presenta niveles altos de adrenomedulina . Y resulta fácilmente comprobable que su concentración aumenta en situaciones de daño cerebral. Los trabajos realizados hasta ahora por este equipo indican que la adrenomedulina es un factor que protege al cerebro tanto frente a las agresiones externas (isquemias, traumatismos, etc.), como a las internas (exceso de estrés y ansiedad).

En la actualidad, explicó Martínez, estamos trabajando en la búsqueda de sustancias de aplicación farmacológica que puedan aumentar la acción de la adrenomedulina cerebral y, de ese modo, "poder frenar el daño producido por el estrés y la ansiedad excesiva".

El descubrimiento del grupo español abre las puertas hacia algo que excede los límites de la imaginación. La posibilidad, a través de una vacuna de aplicación regular, que nos ponga a salvo de las feroces consecuencias que sobre nuestra salud tiene el omnipresente estrés.