
DENVER (AP) - El presidente Barack Obama, en una carrera contra el tiempo para revertir el desastre económico en Estados Unidos, promulgó el martes un enorme paquete de estímulo y preparó un nuevo rescate con 50.000 millones de dólares para las legiones de estadounidenses en riesgo de perder sus casas.

DENVER (AP) - El presidente Barack Obama, en una carrera contra el tiempo para revertir el desastre económico en Estados Unidos, promulgó el martes un enorme paquete de estímulo y preparó un nuevo rescate con 50.000 millones de dólares para las legiones de estadounidenses en riesgo de perder sus casas.
Sin visos de recuperación en la industria automotriz también plagada de problemas financieros, las compañías del sector acudieron de nuevo al gobierno en busca de otros miles de millones de dólares para sobrevivir.
General Motors Corp. dijo que cerraría plantas, Chrysler LLC indicó que eliminaría modelos de vehículos y ambas anunciaron otros miles de despidos al presentar sus planes de reestructuración, en los que Chrysler pidió nueva ayuda federal por 5.000 millones de dólares y GM solicitó 16.600 millones de dólares más. El sindicato Trabajadores Automotrices Unidas dijo que había acordado concesiones tentativas que podrían ayudar a las llamadas "Tres Grandes" firmas del sector automotor.
En ese escenario, Wall Street trajo nuevos nubarrones. El promedio industrial Dow Jones se desplomó 297,81 puntos y cerró menos de un punto arriba de su peor nivel en cinco años y medio.
Obama concentró la atención en el plan de estímulo económico de 787.000 millones de dólares, un paquete ambicioso con gasto federal y reducciones fiscales que tiene el propósito de revivir a la economía y salvar millones de empleos. La mayoría de los asalariados pronto verá en su primer sueldo un alivio fiscal que totalizará 400 dólares por persona y 800 dólares por pareja.
El plan de estímulo fue un gran triunfo para Obama a menos de un mes de llegar a la presidencia. Pero presentó un tono sobrio y disminuyó las expectativas de un vuelco inmediato en la recesión severa que avanza hacia su segundo año.
"Nada de esto será fácil", expresó. "El camino de la recuperación no será directo. Tendremos progresos, y podría haber algún bajón en el trayecto".
No obstante, declaró, "hemos empezado el trabajo esencial de mantener vivo el sueño americano en nuestra época".
El plan tiene el propósito de abrir el camino para que los estadounidenses comiencen a "reclamar un destino propio", dijo Obama poco antes de firmar el documento en Denver, donde ganó la candidatura presidencial demócrata el año pasado.
El paquete con un colosal gasto gubernamental y un programa de reducciones fiscales fue concebido para detener la caída en picada de la economía. Inyecta fondos en proyectos de infraestructura, salud, fuentes de energía renovables y conservación. Hay una exención impositiva de 400 dólares para la mayoría de los trabajadores y de 800 dólares para las parejas.
El escenario, el Museo de Naturaleza y Ciencia de esa ciudad, tuvo por objeto resaltar las inversiones que la nueva ley hará en empleos relacionados con la energía limpia. También permitió a Obama alejarse de Washington, donde la aprobación de la ley fue prácticamente una cuestión partidista, para rodearse de quienes podrían beneficiarse con la enorme intervención del gobierno.
Obama tiene previsto presentar el miércoles otro componente significativo de su ofensiva por la recuperación económica. El presidente anunciará el nuevo plan, con 50.000 millones de dólares para evitar la ejecución de embargos hipotecarios, en Arizona que es uno de los estados más agobiados por las hipotecas debidas que están en el centro de las preocupaciones económicas del país.
El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, mencionó el plan inmobiliario la semana pasada cuando trazó un amplio programa de rescate para el sistema financiero que podría destinar dos billones (billones) al sector.
Al menos 2,3 millones de propietarios de vivienda en todo el país enfrentaron el año pasado los procedimientos del embargo hipotecario, lo cual mostró un incremento de 81% respecto al 2007. Según analistas, el número podría dispararse a los 10 millones en los próximos años, en función de la severidad de la recesión.
Tras la victoria legislativa con el paquete de estímulo, Obama ofreció adoptar medidas igualmente vigorosas para apoyar al sistema financiero estadounidense que está sumido en graves problemas, aliviar el sufrimiento de los estadounidenses en riesgo de perder sus casas con embargos hipotecarios y rescatar a la tambaleante industria automotriz.
En un discurso en Denver antes de firmar el plan de estímulo, Obama advirtió a los estadounidenses que no esperan un pronto giro drástico en la economía y que la intervención del gobierno había terminado.
"No quiero aparentar que hoy marca el fin de nuestros problemas económicos", manifestó Obama. "Tampoco constituye todo lo que vamos a tener que hacer para poner de pie a nuestra economía. Pero hoy sí marca el comienzo del fin".
Obama ha recurrido a presentaciones en todo el país para promover sus planes económicos con la esperanza de que lograr apoyo y revivir la esperanza entre los estadounidenses que le otorgan un gran respaldo en las encuestas de opinión. Los viajes presidenciales contrastan el apoyo público a su plan económico con el ambiente partidista que impera en Washington, donde los republicanos rechazan casi en forma unánime el programa de estímulo.
Tom Raum informó desde Washington. Los periodistas de Associated Press Ben Feller y Ken Thomas en Washington y Tom Krisher en Detroit contribuyeron en la información.