

Sin embargo, en Japón los códigos QR están en todas partes. Adornan todo tipo de anuncios, publicaciones, flyers, latas de bebidas o sitios web. Incluso en las campañas electorales se utilizan. Para los japoneses, el código QR ya forma parte del día a día y de la cultura de consumo.
Por ejemplo, pueden estar presentes en revistas de compras. La información a la que lleve el enlace puede ser un enlace a la web del fabricante, pero también puede informar al usuario de donde está la tienda más cercana e indicarle el camino, con la ayuda del GPS integrado en el teléfono. Algunos grupos musicales ofrecen la descarga de nuevas canciones desde los códigos QR u ofrecen información sobre su nuevo álbum.
Los clientes de McDonald’s que quieran saber de qué está hecha su hamburguesa, hacen una foto al código impreso en el envoltorio. La marca de cerveza Sapporo explica cuál es la forma ideal de tomarse una cerveza pilsen en una página a la que se llega desde un código QR impreso sobre la botella. Incluso hay una publicación que reúne todos los códigos QR que ofrecen descargas gratuitas; la publicación se llama Píllalo gratis.
También en el mundo laboral, los códigos QR tienen una utilidad. Impresos sobre las tarjetas de visita, llevan al sitio web de la empresa o descargan al móvil los datos de contacto.
Por último, uno de los casos más llamativos. La funeraria Ishino Koe ofrece al público tumbas budistas con códigos QR integrados. Los clientes pueden subir a un servidor fotos o textos en memoria del difunto y cuando alguien visita la tumba puede acceder a estas dedicatorias mediante el código QR.
Una de las razones de la popularidad de los códigos QR en Japón es que los japoneses navegan más por internet con su móvil que los europeos, por ejemplo. En la actualidad, en Japón se navega en internet tanto desde el móvil como desde el ordenador. Y en el 70% de los casos se utilizan los códigos QR. Es la forma más sencilla y directa de encontrar información sobre un producto.