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INDONESIA
- Por Ing. Jaime Ariansen Céspedes
- Publicados 10/8/2008
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FLORECEN LAS CATAS Y LOS CURSILLOS
Indonesia: vino pese al islam
REUTERS
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| Una cata en Yakarta. REUTERS |
"No intentamos promover el vino, porque es un tema sensible aquí, en Indonesia", dice Yohan Handoyo, periodiosta especializado en vinos e instructor en un cursillo llamado Winexperience. El islam prohibe el consumo de alcohol. "Las clases son para aquellas personas que han decidido beber alcohol y que se hacen preguntas sobre el vino".
Hace años que se puede comprar vino en Indonesia, pero en general lo beben los residentes extranjeros, los turistas y las clases altas. Pero ahora los indonesios de clase media también invaden los bares de vinos, muy de moda, en todo Yakarta.
"A diferencia de los destilados, que se suelen asociar con la vida nocturna, el vino es algo que se toma cenando con amigos, dice Handoyo, cuyo manual 'Rahasia Wine' ('El secreto del vino') ganó un premio internacional el año pasado. "Por eso el vino es más aceptable".
Handoyo dice que la salsa dulce del satay de pollo y una cantidad moderada de salsa de soja van bien con un oporto, mientras que un cabrito asado con una salsa ligera de soja se combina bien con la fruta y la potencia de un shiraz australiano. Los platos indonesios que emplean la leche de coco y especias ligeras, como el 'gulai' –un curry de carne de ternera o de cordero– también van bien con un chardonnay californiano fermentado en barrica.
Handoyo es profesor habitual en Winexperience y dice que unas 1.500 personas han asistido a sus cursos desde sus inicios en 2004. Otro club del vino, Klub Wine Jakarta, tiene 400 miembros que celebran catas combinadas con una comida una vez al mes.
"A los indonesios les gusta comer y charlar. El vino puede ser un agradable suplemento", dice Rainer Adam, experto en vinos. "Muchos vinos modernos van muy bien con la cocina asiática", dice este miembro del Jakarta Wine and Spirit Circle que también posee una bodega en Australia.
Pese a la creciente popularidad del vino, Indonesia tiene uno de los consumos per cápita más bajos de Asia, con sólo 0,9 litros, frente a 23,5 en Singapur, 21,5 en Filipinas y 6.,4 en Malaisia, que también es un país musulmán, según Handoyo.
Los expertos dicen que es improbable que el vino se convierta en parte importante de la forma de vida del indonesio medio, por motivos religiosos. De los 226 millones de habitantes, un 85% son musulmanes, y aunque la mayoría siguen formas moderadas del islam, el extremismo ha crecido en los últimos años.
Algunos grupos extremistas, sobre todo desde la caída de Suharto en 1998, han actuado esporádicamente como somatenes antialcohol, atacando zonas de prostitución, publicaciones liberales y lugares que consideran ofensivos para su visión del islam. Un grupo es famoso por sus agresiones contra bares y clubes nocturnos durante el Ramadán.
"El vino no va a convertirse en una cultura aquí", dice Dadi Krismatono, vicepresidente del Klub Wine Jakarta. "Se quedará en una esquinita."
